Nuestra Asociación Gremial de Abogados y Abogadas de la Argentina tiene, como todo, su historia. Y también su prehistoria.
Desde la prehistoria misma de la Gremial, desde antes de que se constituyera, varios de sus miembros actuaron en defensa y solidaridad con el pueblo paraguayo, en particular con aquellos de sus hijos e hijas perseguidos por luchar contra las injusticias del sistema capitalista y contra el sistema mismo.
Nadie puede pretender, y menos desde el ejercicio de la abogacía, enfrentar todas y cada una de las injusticias de este sistema, de sus instituciones y sus clases dominantes.
La Gremial definió, entonces, como uno de sus objetivos principales la defensa de aquellos perseguidos por luchar, perseguidos por el poder que intenta aplastar la lucha de nuestros pueblos contra la explotación y dominación capitalista.
Cuando se dan esas circunstancias, y siempre que los afectados lo requieran, no hacemos discriminación alguna en función de definiciones políticas, estrategias, tácticas o, menos aun, por los hechos por los que las leyes y poderes judiciales y/o políticos digan perseguirlos; cumplimos así con nuestros acuerdos constitutivos. Así de sencillo.
Para decirlo de otra forma: la Gremial de Abogados de Argentina debe ser una de las pocas organizaciones de solidaridad (si no la única) que jamás ha establecido diferencias entre presos políticos de una categoría o de otra; y menos discriminando a los que son detenidos como consecuencia del accionar armado de las organizaciones a las que pertenecen o son acusados de pertenecer.
Sencilla y practicamente silenciosa ha sido nuestra tarea en relación con los presos políticos en el Paraguay. Con los años, nos hemos familizarizado con los métodos siniestros de su poder judicial, con sus personeros más repugnantes, entre los que destacan los fiscales; con sus cárceles penitenciarias y cuarteleras.
Pero también conocemos a la mayoría de los compañeros y compañeras presas y ellos nos conocen.
Y si decimos con la mayoría es porque nuestros escasos recursos económicos, que han provenido casi siempre de nuestros bolsillos, y el olvido y ninguneo al que son sometidos la mayoría de los compañeros presos por las organizaciones populares paraguayas, no nos han permitido hasta ahora visitar las cárceles del interior del país, donde por los demás sólo en los últimos dos años se han acumulado presos políticos, antes mayoritariamente concentrados en Asunción.
En los últimos meses, ese compromiso asumido por la Gremial significó que, practicamente de la nada y gracias a la generosa e infatigable militancia de un puñado de organizaciones y de compañeros nucleados en lo que denominamos Grupo de Apoyo a la Gremial, entre todos asumiéramos la tarea de efectuar un relevamiento lo más amplio y detallado posible de las condiciones de salud de los compañeros prisioneros en Asunción.
Esta tarea concreta fue impulsada por la aparición de un caso de tuberculosis ganglionar entre los compañeros presos en el cuartel de la Agrupación Especializada de la Policía Nacional y la consecuente preocupación por la salud del conjunto.
En ese mismo cuartel, víctima de la desidia criminal con que se manejó su enfermedad cardiaca, falleció en diciembre de 2015, el compañero Osmar Martínez, ex secretario general del Partido Patria Libre.
Sin que se elevara ni fuera puesta a la venta ninguna columna de humo, y superando incluso percances de último momento que provocaron que la compañera médica que iba a realizarlo personalmente no pudiera viajar, el relevamiento se realizó, los días 19 y 20 de octubre, en base a la ficha de campo elaborada por ella y a su asesoramiento virtual.
Se entrevistaron 2 compañeras en la cárcel del Buen Pastor, 8 compañeros en el penal de Tacumbú y 7 en el cuartel policial. En Tacumbú, uno de los compañeros no pudo ser contactado ya que estaba con visita familiar pero igualmente forma parte del grupo de 6 que recibieron la planilla de relevamiento y quedaron en responder. Con las restantes 12 personas entrevistadas no sólo se cumplió el objetivo del relevamiento médico sino que se actualizó el conocimiento sobre su situación general.
El lunes 21 de octubre, la Gremial se entrevistó con el Director de Salud Penitenciaria y la Directora de Derechos Humanos de la Corte Suprema, para exponerles algunos de los resultados del relevamiento, debiendo destacar que la funcionaria manifestó que ellos “sólo asesoran” y no reciben denuncias o inquietudes. También hicimos un resumen de lo más significativo del relevamiento y presentamos distintas situaciones particulares ante el presidente de turno del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, organismo autónomo constituido como consecuencia de los Tratados internacionales que ha firmado el Paraguay en esa materia.
Cabe destacar que las tareas militantes llevadas adelante para juntar fondos para este viaje, así como los aportes solidarios de distintas organizaciones sindicales, sociales y políticas, permitieron que, además, en el caso del compañero afectado por la tuberculosis, se pudiera pagar a un médico independiente que lo revisó y chequeó la información clínica disponible, arrojando un resultado mínimamente tranquilizador. Asimismo, todos los compañeros prisioneros en el cuartel manifestaron que se les realizaron análisis que resultaron negativos en cuanto al posible contagio.
Oportunamente, daremos a conocer un informe más detallado y preciso de la situación de salud relevada.
Nuevamente queremos resaltar y agradecer a todos y cada uno de los compañeros, compañeras y organizaciones que, además de su militancia cotidiana, militaron especialmente para que esta tarea se llevara adelante. Seguramente, la sensación del deber militante cumplido les es suficiente, pero nuestro deber es, además, resaltar sus esfuerzos militantes. Gracias.

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